Los periódicos embarcados son una rareza bibliográfica fruto de un tiempo y un espacio muy específico: el de los viajes trasatlánticos en grandes buques de pasajeros en la primera mitad del siglo XX.

Denominadas periódicos o revistas, estas publicaciones seriadas eran impresas y editadas, al menos parcialmente, a bordo de buques y contenían noticias de actualidad recibidas diariamente desde tierra.

La Fábrica de sacos de yute de Las Caldas de Besaya (Riocorvo) fue creada en 1892 por el empresario harinero Guillermo Illera y durante varios decenios fue un exponente de la nueva industria textil cántabra, empleando a más de un centenar de personas.

A partir de 1946 se hace cargo de la factoría la familia Soldevilla, que la tendrá en funcionamiento durante casi 25 años. La fábrica cerró definitivamente en 1970 debido a la caída en la demanda de sacos de yute, sustituidos por los de otros materiales sintéticos.

La fábrica Ibero Tanagra se fundó en 1909 y tras convertirse en Sociedad Anónima, llego a contar con mas de 250 obreros en 1924. Su fundador, Estanislao Abarca Fornés, será un hombre muy influyente que participó muy activamente en consejos de administración de importantes empresas así como en la vida cultural del Santander de la época.

En el Libro de registro de planos podemos encontrar gran cantidad de planos de la fábrica y sus terrenos, así como las zonas en que las que se distribuía la producción. El fondo también incluye proyectos de obras mayores, como almacenes y hornos, y menores, como una escalera para la escuela o una biblioteca.


Los cambios urbanísticos que experimentó la ciudad de Santander durante los años finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se debieron a la actividad del arquitecto municipal Valentín R. Lavín Casalís.

Su enérgica labor en la reconstrucción de Santander después de la explosión y posterior incendio de la ciudad con la catástrofe del vapor Cabo Machichaco y sus proyectos para la expansión hacia el Sardinero, marcaron la carrera de este arquitecto, cuyos esfuerzos quedaron plasmados en el Plan de Ensanche Noreste-Este de Santander.